LA COSECHA
DEL SOL
Samael Aun Weor:
Aquí estamos, pues, para estudiar: ustedes para escucharme y yo para
hablarles. Ciertamente, saber escuchar es algo muy difícil: más fácil es saber
hablar. Cuando se escucha, por lo común interviene un traductor dentro de
nosotros: es el "Yo", el Ego, el "mi mismo", el "si
mismo", que todo lo traduce de acuerdo con sus propios conceptos, ideas,
opiniones, etc., etc., etc. Así que, saber escuchar no es tan fácil.
Ante todo se hace necesario comprender que hay algo en nosotros que
está más allá de lo meramente físico. Tenemos un cuerpo de carne y hueso, eso
es obvio, y cualquiera acepta esa realidad, pero muy pocos comprenden que
tenemos una psicología, susceptible de modificación; hay necesidad de
comprenderla, si es que en realidad de verdad deseamos transformarnos. Quienes
aceptan que tienen una psicología, de hecho comienzan a auto-observarse; cuando
alguien se auto-observa, es señal de que intenta transformarse y nosotros
necesitamos transformarnos.
La vida, así como está, en realidad de verdad no es muy atractiva.
Nacer, crecer, envejecer y morir, se vuelve demasiado aburridor; trabajar
terriblemente para existir y existir en una forma miserable, no tiene caso, y
no solamente existen en forma miserable las gentes que tienen dinero, sino
también las gentes que no lo tienen. Hay dos formas de revolcarse entre el
lodo: algunos se revuelcan entre el lodo de la miseria y otros se revuelcan
entre el lodo de la riqueza (¡todo eso es desolador!). Así que, vivir así, por
vivir, existir así, "por que si", sin saber por qué ni para qué, es
algo que no tiene la menor importancia.
¿Qué es lo que somos, con qué objeto existimos, para qué vivimos?
¡Tantos afanes! ¿Y al fin qué? Cada uno de nosotros es simplemente una máquina
encargada de transformar energías. Sucede que las energías de los siete
planetas, las energías planetarias de nuestro Sistema Solar, no pueden pasar
"así porque sí" al interior de la Tierra, debido al hecho mismo de
que nuestro planeta es diferente, es un mundo gobernado por 48 leyes, un mundo
completamente distinto a los otros mundos del Sistema Solar. Miradas las cosas
desde este punto, es claro que necesita, ese Sistema Solar en general, de
canales para que la energía cósmica o universal pueda pasar directamente al
interior del organismo planetario. Y no se trata de que pase únicamente, se
necesita que se transforme mediante los mismos canales; sólo una energía
transformada y adaptada pues al organismo del planeta Tierra, podría ser útil
al mismo.
Téngase en cuenta que la Tierra es un organismo vivo, que necesita
existir, que tiene necesidad de las energías de la existencia, de las energías
cósmicas para vivir. Así como nosotros tenemos necesidad de obtener energías
para existir, así la Tierra necesita de la energía para existir y vivir, es un
organismo. Pero las energías que recibe la Tierra para que pueda existir,
vienen de los otros planetas del Sistema Solar. Repito: pero como nuestra
Tierra es tan distinta a los otros planetas, se necesita que esa energía se
transforme para que pueda alimentar al planeta Tierra, y no podría
transformarse si no existiesen canales por donde la energía pasase.
Afortunadamente esos canales existen, los hizo el Sol, están
constituidos por la vida orgánica, que como fina película el Logos ha
establecido en la costra terrestre. Así, pues, la delgada película de la vida
orgánica: vegetal, animal, humana, es necesaria para que las energías puedan
transformarse y pasar al interior de la Tierra. Solo así podría existir la
Tierra; de lo contrario no podría existir como organismo vivo.
Nosotros, los seres humanos, somos simples máquinas por donde la
energía cósmica debe pasar; cada uno de nosotros recibe ciertas cargas de
electricidad y de magnetismo que luego transforma inconscientemente, y
retransmite automáticamente al interior mismo de la Tierra. Para eso existimos.
¡Y tantas amarguras para que la Tierra exista, para que esta mole
planetaria gire alrededor del Sol! ¡Y nosotros que nos creemos tan grandes, y
realmente no somos más que simples maquinitas transformadoras de energías! Y el
motivo de nuestra existencia es ese: para que esta enorme mole planetaria
exista, debemos continuar nosotros con nuestras "viditas". ¡Infelices
de nosotros, trabajar para comer, para poder vivir, existir para la economía de
la naturaleza! A ella no le importa qué ideas tengamos, qué creencias; a ella
lo único que le interesa es recibir el alimento correspondiente, el alimento
energético que debe pasar por nuestro cuerpo, ¡eso es todo!
Y nosotros, ¿cómo vivimos? Riñendo en casa, o en las calles, o en los
campos de batalla; sufriendo bajo el tacón de un tirano: el de la fábrica, o
posiblemente el de la oficina; pagando nuestros consabidos impuestos para poder
figurar como ciudadanos, pagando una renta que no nos pongan "de patitas
en la calle", etc., y todo, absolutamente todo para que esta mole pueda
existir, para que este planeta pueda formar parte del concierto de los mundos,
para que pueda palpitar y tener existencia.
¡Cuantas madres que sufren, cuántas adolecen o les falta el alimento;
hay unas que ni siquiera tienen la leche para sus criaturas! Cuántos ancianos
con sus consabidas experiencias, cuántos niños que comienzan a recibir regaños!
En fin, todo para que una mole planetaria exista.
Es un poco duro ésta, un poco cruel, diría yo, despiadado. Y eso somos,
nada más que eso; si siquiera fuéramos seres humanos, algo seríamos, pero ni
eso. Unos pobres "humanoides intelectuales", cargando la pena de
vivir: eso es lo que somos! Parecería muy pesimista, por aquello de que
"hay contrastes". Nos acordamos de las famosas "pachangas",
reímos ante la copa, etc., y nos parece que la vida tiene sus momentos felices,
y es que no sabemos nosotros entender lo que es felicidad, confundimos a los
instantes de placer con la auténtica y legítima felicidad; obviamente,
marchamos por caminos equivocados.
¿Y qué queda después del hastío del placer? Unicamente desengaños, la
decepción!
¡Cuántas veces se casa un hombre que cree que adora a una mujer, y una
mujer cree que ama a un hombre; se casan, más en realidad de verdad estaban
auto-fascinados, no se amaban; creían que se amaban, más no se amaban (ellos
pensaban que se amaban). Lo que sucede es que se confunde el amor con la
pasión; satisfecha la pasión meramente animal, lo único que queda en la pareja
que tanto se adoraba, es el asco, el hastío, la decepción, y eso es todo. De
ahí para adelante, la cosa es rutinaria: sólo se habla de cuentas de banco, de
la renta, de "la ropa que está sucia" y que "hay que
lavarla", que "necesitamos que el desayuno llegue a tiempo, para salir
al trabajo". De cuando en cuando salir por ahí, a dar un paseo, para
buscar un escape al aburrimiento, o a una "pachanga", que termine en
una tremenda "cruda" (borrachera), en gran decepción.
Y así va pasando la vida, hasta que llegamos a viejos, y ya viejos nos
sentimos veteranos, nos gusta que nos llamen nuestros nietos, con que nos digan
"abuelo"; para narrarles nuestras tristes historias, de las cuales
nos sentimos orgullosos. Historias corrientes de la vida: "en mis tiempos,
el Presidente don fulano de tal hizo tal y tal obra" o para contarles
alguna cruenta lucha fratricida en la que tomamos parte, posiblemente hasta
documentada con nuestras heridas de guerra, de las que bien podemos sentirnos
orgullosos. ¡Puras tristezas! "Que murió nuestro hermano tal",
"que nuestro primo perdió su fortuna", o de que "los tiempos
aquéllos eran mejores", etc. Al fin llega la muerte... ¡Vida infeliz, si
para eso trabajamos tanto, si para eso sufrimos tanto!
Afortunadamente, en el Logos hay algo más, el Sol es compasivo, pues si
bien es cierto que nos tiene convertidos en puras maquinitas, sirviendo a su
naturaleza, a la naturaleza que él creó, no es menos cierto que tiene un
interés, creado también. El no va a crear una naturaleza, él no va a crear una
vida orgánica en la costra de un mundo encargado de dar vueltas alrededor del
Sol "así por que sí", o por diversión, sin un propósito definido. No
tendría caso haber creado este planeta para nada; tiene que haberlo creado para
algo, pues crear para nada sería, dijéramos, la tontería de las tonterías. Yo
creo que ni ustedes lo harían; ustedes no se pondrían a hacer algún aparato
ahí, y hasta sufrir por el tal aparato, ponerlo a la existencia para nada, para
luego destruirlo; yo creo que tiene un objetivo esta creación. El cobra un
precio, sí, y lo exige de verdad, por haber creado la delgada película de la
existencia orgánica sobre la faz del mundo; él quiere sacar algo de ahí, tiene
un interés, y tiene razón además: él quiere sacar una cosecha de Hombres
Solares. La idea no está mala, pero sí difícil. Se trata de un ensayo (muy
espantoso por cierto, y bastante trabajoso) en el tubo de ensayo de la
naturaleza. Eso es lo que él quiere: crear Hombres Solares.
Me viene a la memoria, en estos momentos, Diógenes con su linterna. El
anduvo, un día, por las calles de Atenas con una lámpara encendida, buscando a
un hombre y no halló. Y llegaba a las casas de los sabios con la linterna, se
paseaba por las habitaciones con su lámpara, buscando en los rincones, en los
patios y en los corredores." ¿Qué buscas (le decían) Diógenes?"
"¡Un Hombre!" "!Pero si las
calles están llenas de hombres, las plazas públicas están llenas de
hombres!" "!Esos no son hombres, respondía, son bestias:
comen y duermen y viven como las bestias.!" Y visitó la casa de los
científicos, y de los artistas, y por donde quiera hacía lo mismo. Es obvio que
los enemigos aumentaban, a medida que visitaba casas y más casas; todos se
sentían manifiestamente ofendidos por Diógenes. Y tenía razón: ÚNo lo halló!
¡No lo halló! Vivía Diógenes entre un tonel; ahí comía y ahí existía,
ni siquiera tenía casa; vivía entre un tonel, es decir, lo que diríamos
nosotros, pues, un recipiente, un barril. Lo interesante de Diógenes Laercia
fue que, al tiempo de morir, le visitaba entonces nada menos que Alejandro El
Magno, aquél que logró colocar a toda Europa y a toda el Asia bajo su cetro. Se
dió el lujo de "correrlo"; un hombrecillo como Diógenes, viviendo
entre un tonel, y se dió el lujo de "correr" a Alejandro Magno. Decía
en su agonía: "¡Alejandro, retírate y déjame a solas con mi Sol" (es
decir, con su Dios Interno) y a Alejandro no le quedó más remedio que irse. Es
decir, "lo puso de patitas en la calle". ¿Un humilde hombre como
Diógenes, poniendo "de patitas en la calle" a Alejandro El Magno? Ese
es un lujo que todos no se pueden dar, ¿verdad?
Bien, continuando hacia adelante, llegamos a la conclusión de que
hombres auténticos, en el sentido más completo de la palabra, es muy difícil
encontrar, muy trabajoso. Afortunadamente el Sol ha depositado pues, en las
glándulas sexuales, los gérmenes para el hombre. Podrían desarrollarse tales
gérmenes si cooperáramos con el Sol; entonces dejaríamos de ser simplemente
máquinas parlantes, como actualmente somos, y nos convertiríamos de verdad en
hombres, en reyes de la creación. Pero decir que esta humanidad está compuesta
por hombres, es exagerar la nota; porque yo entiendo que el hombre es el amo, el
señor, el rey (así lo dice la Biblia), el rey de la creación, creado para
gobernar a todas las especies animales y vegetales, para gobernar el mar, para
gobernar el aire, el fuego, y si no es rey, no es hombre.
¿Cuál de ustedes puede gobernar los elementos? ¿Cuál de ustedes es
capaz de desatar las tempestades? ¿Cuál de ustedes es capaz de destruir un
incendio? ¿Cuál de ustedes es capaz de poner en actividad los volcanes de la
Tierra, o hacer estremecer el mundo, desatar un terremoto o destruirlo? Si no somos
amos de la creación, entonces no somos hombres, porque está escrito en la
Biblia que el hombre es el rey de la creación. Así, somos reyes o no somos; si
somos víctimas de las circunstancias, si un terremoto acaba con 7.000 personas,
como sucedió ahora en Europa, el 7 del presente mes, ¿en qué quedamos? Víctimas
de las circunstancias. ¿Dónde están los hombres? Si pueden aplastarnos los
elementos en la misma forma en que nosotros aplastamos con el pié un
hormiguero, ¿entonces dónde está la característica de "hombres" que
decimos que somos?
Realmente, por mucho que presumamos de tales, en el fondo no somos más
que simples "animales intelectuales" condenados a la pena de vivir.
Pero hay gérmenes en nuestras glándulas, gérmenes que podrían transformarnos en
hombres. Esos gérmenes deben desarrollarse en nosotros, y pueden desarrollarse
si cooperamos con el Sol y sus ideas solares. Para eso él ha creado esta raza,
entre otras cosas; no solamente para que sirva a la economía de la naturaleza,
sino con el propósito bien definido de sacar una cosecha de Hombres Solares.
En tiempos de Abraham el Profeta, pudo el Sol sacar una cosecha hermosa
de Hombres Solares; durante los 8 primeros siglos del Cristianismo, se logró
otra pequeña cosecha; en la Edad Media unos pocos, y actualmente se está
haciendo el último esfuerzo, pues como quiera que esta humanidad perversa del
siglo veinte se ha vuelto enemiga de las ideas solares, terriblemente
materialista, mecanicista y lunar en ciento por ciento, el Sol hace el último
de sus esfuerzos, trata de sacar ya, de perdida, una cosecha pequeña de Hombres
Solares. Luego, sacada la cosecha, destruirá la raza porque ya no le sirve para
su experimento. ¿Para qué sirve esta raza ya? Ya no tiene caso que exista, ya
no le sirve a sus experimentos: gentes que ya no tienen ningún interés en las
ideas solares, que solamente piensan en las cuentas de banco, en los flamantes
automóviles, en las actrices de Hollywood; gentes que solamente quieren
satisfacciones pasionarias, sexuales, drogas, etc., no sirven, ciertamente,
para los experimentos del Sol; gente así debe ser destruida, y eso es lo que va
a hacer el Sol: destruir a esta gente, y creará una nueva raza, en continentes
nuevos que surgirán del fondo del mar.
Los actuales continentes antes de poco estarán en el fondo de los
océanos; los Palacios del Gobierno, las Casas Municipales, las ricas mansiones,
servirán de guarida a los peces y focas, ¡esa es la realidad! Tierras nuevas
habrán de surgir del océano, donde incuestionablemente habrá gente nueva, una
raza especial, distinta, que pueda servir para el experimento solar. ¡Esa es la
realidad de los hechos!, y hablo en tiempos angustiosos, en tiempos en que las
gentes ya no creen en el fin del mundo, en tiempos en que gentes sólo dicen:
"comamos y bebamos, porque mañana moriremos"; en tiempos en que las
gentes solamente se preocupan por las cuentas de banco, por el "qué
dirán", por el "dicen que se dice", por la última moda, por la
droga o por la lujuria.
Hablo pues ésto con un solo propósito: de invitarles a la reflexión.
Es posible desarrollar los gérmenes solares. Sí, allí están, para que
el hombre nazca en nosotros, en la misma forma en que la mariposa nace dentro
de la crisálida. Más ante todo se necesita de la disponibilidad al hombre; si
no existe la disponibilidad al hombre, no puede nacer el hombre dentro de
nosotros. Allí están los gérmenes, pero pueden perderse, y lo normal es que se
pierdan (son gérmenes muy difíciles de desarrollo). Necesitamos que esos
gérmenes se desenvuelvan, y sólo podrían desenvolverse tales gérmenes, sólo
podrían desarrollarse tales gérmenes, si nosotros cooperáramos con el Sol.
En el sexo está el "secretum secretorum" de la
auto-realización íntima del Ser. Pero debemos no escandalizarnos ante el
"secretum secretorum".
Cuando se piensa en sexo, la gente se acuerda únicamente de sus vicios,
de sus lascivias, de sus inmundas fornicaciones, de sus abominables adulterios,
...
Miremos nosotros cómo se unen los polos positivo y negativo en el cáliz
de la flor para que haya creación; miremos nosotros las especies que viven y
alientan bajo los rayos del Sol. El cisne, por ejemplo, con su lívido plumaje,
nos habla de amor. El cisne se alimenta con amor; cuando uno de la pareja
muere, el otro sucumbe de tristeza. Existe una "Orden del Cisne", que
existe tanto en Europa como en los Estados Unidos; dicha Orden solamente se
dedica a estudiar eso que se llama "Amor".
Obviamente, el amor fluye del fondo mismo de la conciencia, es un
funcionalismo del Ser, es una energía cósmica y trascendental. Para que haya
amor, se necesita que haya afinidad de pensamientos, afinidad de sentimientos,
preocupaciones mentales idénticas. El beso es la comunión mística de dos Almas,
ávidas de expresar en forma sensible lo que interiormente viven: el acto
sexual, en sí mismo, es la consubstancialización del amor en el realismo
psico-fisiológico de nuestra naturaleza.
Miremos a un anciano enamorado: se rejuvenece, todas sus glándulas
trabajan mejor y las energías que fluyen del fondo de la conciencia reactivan
esos pequeños micro-laboratorios que se llaman las "glándulas
endocrinas"; entonces ellas producen mayor aflujo, mayor poder, mayor
cantidad de hormonas. Dichas hormonas invaden los canales sanguíneos y viene el
proceso de reconstrucción, de revitalización celular. Así que vale la pena
reflexionar en eso que se llama "Amor", en eso que se llama
"Sexo", porque sexo y amor están íntimamente relacionados, ya que,
repito, el acto sexual es la consubstancialización del amor en el realismo
psico-fisiológico de nuestra naturaleza. ¡Cuán grande es el amor, sólo las
grandes Almas pueden y saben amar! Sencillamente no debemos confundir el amor
con la pasión, como ya lo he dicho.
Gracias pues al amor, al sexo, a esa fuerza extraordinaria que fluye en
todo lo que es, en todo lo que ha sido, en todo lo que será, pueden
reproducirse las criaturas incesantemente, pueden existir las flores y los
frutos sobre la faz de la tierra, pueden multiplicarse todos los seres. Así
pues que, mirar al sexo con asco, considerarlo tabú o pecado, motivo de
vergüenza o disimulo, es una blasfemia, equivale a escupir, francamente, en el
Santuario del Tercer Logos. Así que vale la pena entender que es necesario
trabajar con el poder maravilloso del sexo.
Si por la fuerza maravillosa del Tercer Logos existe toda la
naturaleza, si gracias a la fuerza sexual existimos nosotros, entonces se hace
indispensable entender lo que es esa fuerza, para no profanarla. Es necesario
saberla usar para transformarnos radicalmente.
Muchas veces hemos dado la clave de la transmutación: conexión del
Lingam-Yoni sin eyaculación del Ens-Seminis, porque dentro del Ens-Seminis está
todo el Ens-Virtutis del Fohat. Esa es la clave, ese es el secretum-secretorum
de la transmutación. No uso para ello toscas palabras, porque el sexo es
sagrado y su clave debe ser expuesta con rectitud; pero el que entiende,
entienda, trabaje, que eso es lo fundamental. Cuando uno transmuta el Esperma
Sagrado en energía, puede originar el cambio total.
Los sabios Alquimistas medioevales nos hablan del Mercurio de la
Filosofía Secreta, y éste en sí mismo no es otra cosa sino el Alma Metálica del
Esperma Sagrado. Cuando se transmuta el Esperma, el Exiohehari, cuando no se
comete el crimen de derramar el Vaso de Hermes Trimegistus, el tres veces
grande Dios Íbis de Thot, obviamente se fabrica Mercurio, el mercurio de los
sabios, que no es otro que la energía creadora que sube al cerebro. Pero ese Mercurio
tiene que pasar por fases definidas antes de que pueda ser útil, y eso lo saben
los Alquimistas.
Saber preparar el Mercurio es indispensable. En principio las aguas
mercuriales son negras como el carbón, putrefactas, inmundas. Muchos
Alquimistas pierden su tiempo porque jamás blanquean las Aguas de La Vida, y no
las blanquean sencillamente porque no saben refinar el Sacramento de la Iglesia
de Roma. Este sacramento hay que entenderlo; si ustedes leen la palabra
"Roma" a la inversa, ¿que diría? Amor, ¿verdad? Si ustedes las
sílabas las cambian: en lugar de "Roma" ponen la frase al revés, dice
"Amor". El Sacramento de la Iglesia del Amor está siendo profanado
por muchos neófitos: trabajan toscamente en la "Forja de los Cíclopes",
rudamente, brutalmente, pasionalmente, pero no refinan su trabajo y las aguas
permanecen negras. Cuando se comienza a refinar el trabajo, tales aguas se
vuelven blancas, inefables; entonces se tiene el derecho a usar la túnica
blanca de Phtah, de la castidad; mucho más tarde, cuando las aguas se vuelven
amarillas, son ya útiles para que puedan ser fecundas por el Azufre. El Azufre
es el Fuego, el fuego encerrado pues en nuestros órganos creadores, el fuego
que al mezclarse con el Mercurio, es decir, con la energía sexual, asciende
victorioso por el canal medular hasta el cerebro. El ascenso del Fuego Sagrado
es extraordinario.
El primer centro que se abre es el de la Iglesia del coxis o Iglesia de
Efeso, en el hueso coxígeo, y que nos da el poder sobre el elemento tierra. El
segundo centro que se abre está a la altura de la próstata, y nos da poder
sobre las aguas tormentosas del océano. El tercer poder que se abre está a la
altura del ombligo, y el poder que se nos confiere es sobre el elemento fuego;
podemos entonces poner en actividad los volcanes de la tierra. El cuarto poder
que se abre está a la altura del corazón, y nos da poder para entrar y salir
del cuerpo a voluntad, o para poner el cuerpo en Estado de Jinas, nos confiere
el señorío sobre el elemento aire. El quinto centro que se abre está en la
laringe creadora, que nos permite hablar en síntesis y escuchar las sinfonías
del cosmos. El sexto poder está a la altura del entrecejo, y nos confiere la
divina clarividencia, facultad que nos permite ver los mundos superiores. El séptimo
centro que se abre está en la glándula pineal; nos confiere el poder de la
polividencia, ver en todas las regiones del espacio infinito. El Mercurio,
mezclado con el Azufre, abre todo eso. Cuando el Mercurio se mezcla con el
Azufre, es decir, con el fuego, se vuelve rojo como la púrpura.
Desgraciadamente, repito, muchos son los que permanecen estancados, porque no
refinan el Sacramento de la Iglesia de Roma.
El excedente de todo este Azufre, de todo este Mercurio y aún de la Sal
sublimada que asciende mezclada con el Azufre y el Mercurio, cuando cristaliza
en nuestras células, en nuestro sistema nervioso gran simpático, toma la forma
extraordinaria y maravillosa del Cuerpo Astral. Este es un Cuerpo que viene a
fabricarse dentro del organismo, en el laboratorio, un cuerpo magnífico. Uno
sabe que tiene un cuerpo astral cuando puede funcionar con él, cuando puede
usarlo, como las manos, como los pies. Con el Cuerpo Astral podemos visitar,
nosotros, otros planetas del Sistema Solar; con el Cuerpo Astral podemos
ponernos en contacto con los Treinta Aeones que surgieron en la Aurora de la
Creación; con el Cuerpo Astral podemos ponernos en contacto con todos esos
"Decanos", Arcángeles y Tronos que existen en el Universo; con el
Cuerpo Astral podemos viajar a todos los mundos de la Galaxia, incluyendo a
Sirio, que es la capital central, alrededor de la cual gira toda esta gran Vía
Láctea. Está prohibido, sí, ir más allá del Sol Central Sirio. Quiero que
ustedes sepan que Sirio es el centro fundamental de la Galaxia. Todas las
Constelaciones de la Vía Láctea, todos los Sistemas Solares, y hasta nuestro
Sistema Solar, en el que vivimos y alentamos, giran alrededor de Sirio; él es
el centro de gravitación de todos estos mundos, incluyendo al nuestro. Por eso
al Iniciado, al que tiene Cuerpo Astral, sólo se le permite ir hasta Sirio. Más
allá de Sirio está prohibido, porque más allá de Sirio hay otras Galaxias, con
leyes diferentes que uno no entiende. Yo mismo, con mi Vehículo Sideral,
Astral, con el "Eidolón", como diríamos en Alta Magia, cuando he
intentado pasar más allá de Sirio, he sido regresado a Sirio, pues nos está
prohibido ir más allá del Sol Central Sirio. Sé que hay otras galaxias mucho
más allá, galaxias cuyas leyes no entendemos. También hay anti-galaxias,
antimateria, anti-mundos, anti-soles, anti-estrellas, anti-atomos. Galaxias,
por ejemplo de antimateria, son para nosotros incomprensibles (no sería posible
entenderlas). Aún sabios como Einsten, resultarían absolutamente ignorantes en
materia de física o matemáticas, si se les llevara a existir en una galaxia de
antimateria donde los cargas eléctricas están a la inversa. ¿Cómo entenderemos
nosotros esto, una anti-estrella con cargas a la inversa, hecha de antimateria?
No es posible que la entendamos, no existe en nuestros textos de Física.
Ahora pensemos lo que significaría pasar más allá de Sirio, a manejar
leyes que no podemos entender, que no hemos estudiado en nuestra Galaxia.
Estaríamos prácticamente indefensos, quedaríamos convertidos en leños, llevados
por el borrascoso Océano; aún poseyendo un Cuerpo Astral, no seríamos más que
míseros leños. Así es el infinito. ¿Cómo podríamos entendernos con gentes que
tienen cuerpos de antimateria, que sus cargas son a la inversa, que sus
conceptos pertenecen a dimensiones que desconocemos? ¡Imposible: no
entenderíamos ni jota!
Así que, tener Cuerpo Astral vale la pena, vale la pena para conocer
esas regiones del Espacio, pero jamás podríamos pasar con tal Cuerpo más allá
de Sirio.
Una vez que nos hemos dado el lujo de crear dicho vehículo, se hace
indispensable crear también el Cuerpo Mental, si es que queremos ser hombres,
hombres con una Mente Individual, porque hoy por hoy no tenemos una Mente
Individual, tenemos muchas mentes. Si pensamos en que cargamos en nuestro
interior al Ego, al "mi mismo" de la Psicología Experimental, y que
éste existe en nosotros en forma pluralizada, indubitablemente cada uno de esos
elementos tiene su propia mente. Hay dentro de nosotros, pues, muchas mentes;
cada mente tiene sus ideas, cada mente tiene su criterio. El "Yo" de
la ira tiene sus ideas, su criterio, su documentación; se justifica, tiene su
lógica para argumentar o para defender, o para situar; puede perfectamente
defenderse ante un tribunal con una inteligencia sorprendente, para decir:
"Yo tenia razón, maté a ese hombre porque había cometido tal y tal
delito". El "Yo" de la lujuria también tiene su lógica; podría
presentarse ante el mejor de los tribunales y con textos de fisiología en la
mano, auto-defenderse. Posee muchos argumentos; podría decir que "la
lujuria es una función natural del ser humano", que "todo lo que
existe debe desenvolverse sexualmente"; podría decir que "él no tenía
lujuria", que "lo que hacía era que se estaba desarrollando dentro de
la función erótica" y que "Eros es natural que exista en
nosotros", podría hacer una exposición de Fisiología ante una Cátedra,
podría pintar en el pizarrón toda la fisiología de Eros y el funcionalismo de
ovarios y testículos, y dejar a todos asombrados. Así, pues, que cada uno de
los "Yoes" que llevamos dentro, tiene su lógica, tiene su mente,
tiene sus razonamientos, su mente propia. Lo interesante es que cada mente de
esas que cargamos en nuestro interior, disputa con cada una, chocan las
distintas mentes que cargamos, unas con otras. ¿ Entonces qué? Tenemos muchas
mentes, eso no lo ignora nadie.
Necesitamos crear la Mente Individual, pero ésta no se podría crear si
no transmutáramos el Esperma Sagrado en energía. Obviamente, con la
transmutación se fabrica eso que se llama "Mercurio", y es con el
Mercurio de los Sabios con el que podemos nosotros cristalizar en nuestro
interior, formar, organizar, crear la Mente Individual. Cuando alguien posee un
Cuerpo Mental individual, puede aprehender, capturar, asimilar toda la ciencia
del Universo: también puede usar el vehículo Mental para viajar por el Sagrado
Espacio, de mundo en mundo; con la Mente Individual se puede penetrar en el
"Devachán", es decir, la Región Mental Superior del Cosmos y de la
Naturaleza.
La Mente Individual resulta espléndida, formidable, maravillosa, pero
eso no es todo. Las gentes son víctimas de las circunstancias, a las gentes las
mueven las circunstancias, dependen de la Ley de los Accidentes (esto lo vemos
a diario). Uno no podría verdaderamente aprender a dirigir las circunstancias,
si antes no ha creado el Cuerpo de la Voluntad Consciente. Cuando uno fabrica
tal Cuerpo, obviamente ya no es esclavo de las circunstancias, puede dirigirlas
intencionalmente, se convierte en amo, en señor. Ese Cuerpo solamente se
fabrica con el Mercurio de los Sabios, que es la resultante de la
transformación o transmutación de la energía creadora. Ya con los Cuerpos
Astral, Mental y Causal, y teniendo un Físico espléndido, nos damos el lujo de
recibir nuestros principios anímicos y espirituales, y nos convertimos en
Hombres de verdad, en Hombres Reales.
El cuerpo Causal es el último de los vehículos que hay que crear;
podría decirles a ustedes que el Hombre Causal es el Hombre Verdadero. En el
Mundo de las Causas Naturales encontramos al verdadero hombre, el Hombre
Causal; da gusto ver en la región de las Causas Naturales al Hombre Causal,
allí los vemos trabajando por la humanidad. Los Hombres Causales son verdaderos
Boddhisattwas en el sentido trascendental de la palabra, Boddhisattwas que
trabajan bajo la dirección del Padre que está en secreto; cada uno obedece a su
Padre, porque hay tantos Padres en el Cielo, cuantos hombres en la Tierra (cada
uno de nos tiene su Padre que está en secreto). El Hombre Causal se desenvuelve
bajo la dirección del Padre y vive en el Mundo de las Causas Naturales, es el
verdadero Hombre.
Al Hombre Causal, al Hombre Real, al Hombre en el sentido más grande de
la palabra, lo encontramos en el Mundo de las Causas Naturales; es esa Región
donde se escuchan las sinfonías del cosmos, es esa Región donde escucha uno las
melodías de la Vida Universal, es en esa Región donde venimos a hallar el
Karma, porque en esa Región trabajan los Señores de la Ley.
El Hombre Causal puede absorverse sus vehículos Astral y Mental para
vivir precisamente en esa Región; desde allí se proyecta, ya hacia las regiones
de la Mente Cósmica y sus profundidades, o ya hacia las regiones del Mundo
Astral, para aparecer posteriormente en el mundo físico.
En nombre de la Verdad tendría yo que decirles que para poder existir
aquí con ustedes, para poder platicar aquí con ustedes, necesito proyectarme,
en lo personal, desde el Mundo Causal, porque yo tengo mi centro de gravedad en
el Mundo de las Causas Naturales; desde allí me proyecto hacia el Mental,
posteriormente hacia el Astral y por último, haciendo grandes esfuerzos, vengo
aquí al físico para platicar con ustedes. Luego estoy platicando con ustedes
por concentración, porque mi centro de gravedad está en el Causal, soy un
Hombre del Mundo Causal, y si algo digo, si algo explico, es por mandamiento,
porque se me ha ordenado entregarle a ustedes este Mensaje, y lo hago con el
mayor gusto, a fin de que ustedes puedan hollar la senda de la Revolución de la
Conciencia, de la Revolución en marcha, de la Revolución Espiritual, integral,
divinal.
Quiero pues que entiendan que el Hombre es lo que cuenta y que el Sol
tiene interés en crear Hombres, el Sol desea una cosecha de Hombres Solares, y
trabaja febrilmente en estos momentos para lograrlo. Quiero que sepan ustedes
que cuando una raza pierde todo interés por las ideas solares, el Sol también
pierde todo interés por la raza y la destruye. En estos momentos el Sol quiere
destruir esta raza, porque ya no le sirve para su experimento, más antes de
destruirla hace un esfuerzo supremo, saca con grande esfuerzo una cosecha,
pequeña aunque sea, de Hombres Solares. Si ustedes atienden a nuestro llamado,
si en ustedes se crea la disponibilidad al Hombre, el Sol podrá absorbérselos
como Hombres Solares, pero se necesita que ustedes cooperen con el Sol; sólo
así podrán transformarse en Hombres Solares.
Se hace urgente que ustedes, antes que todo, sepan transmutar. El
Hombre Solar solamente puede crearse con la energía solar, y esa energía está
contenida precisamente en el Azogue en bruto de los sabios, en el mineral en
bruto; tal elemento es el Exiohehari, es decir, el Esperma Sagrado. Quienes
cometen el crimen de extraerlo de su organismo con propósitos pasionales, se
alejan demasiado del Sagrado Sol Absoluto y se hunden definitivamente en los
Mundos Infiernos, hasta su desintegración final.
Para que los gérmenes del Hombre puedan desarrollarse en el organismo,
se necesita que sean tocados por los rayos o emanaciones que vienen del Sagrado
Sol Absoluto; sin tales emanaciones, los gérmenes permanecen infecundos y
degeneran y involucionan espantosamente, hasta la "Muerte Segunda".
Para que las ondulaciones cósmicas que
vienen del Sagrado Sol Absoluto puedan tocar los gérmenes del hombre, se necesita
que no nos alejemos del Sagrado Sol, uno se aleja demasiado de ese astro cuando
fornica y adultera. Asi que debemos entender que ni a los fornicarios ni a los
adúlteros los toca el Sagrado Sol Absoluto. Por eso fracasan. No puede sacar el
Sol cosecha de los fornicarios ni tampoco de los adúlteros. Para que el Sol
saque alguna cosecha, se necesita que nosotros marchemos de acuerdo con la Ley.
¿Qué se entiende por fornicario? El que derrama el vaso de Hermes Trismegistus.
¿Qué se entiende por adúltero? El que entra en contacto sexual con persona que
no pertenece a él. Un hombre que toma otra mujer y abandona a la que tiene es
adúltero. Aún más, si la tomase únicamente para transmutar sigue siendo
adúltero, pues que carga dentro de su espina dorsal un tipo de energía, la de
su esposa y luego entra en contacto con otro tipo de energía, de otra que no es
su esposa, esos dos tipos de energía se destruyen entre si, es una ley física.